Esos nervios

4 marzo 2015

Esos nervios, esa punzada de angustia que atenaza la boca del estómago. Lo he vivido antes; un examen, la entrega de notas a mi madre, la primera cita contigo… Pero esta vez es mucho peor, es mil veces más intenso. Me marea, me aturde, y solo quiero que pase el tiempo y pueda volver a pensar con normalidad. Y mientras tanto, aquí estás tú, tan tranquilo durmiendo a mi lado. Me encantaría poder intercambiarnos y ser yo quien duerme tranquila, despreocupada, sin esta losa apretando lentamente mi cabeza.

Pasan los minutos y el pulso me tiembla mientras miro este aparatito que tiene en sus manos el devenir de mi futuro y que viene en una caja con dos personas sonrientes, felices, ajenas a lo que supondría para mí que saliesen las dos rayitas rosas. El aire encuentra a duras penas su camino hacia los pulmones, por más que hinche el estómago y me esfuerce por hacerlo llegar.

Te retuerces en la cama y tengo ganas de despertarte y de gritarte, de abrazarte, de golpearte para luego pasar a refugiarme en tu abrazo y dejar de sentirme sola y asustada. Pero al mismo tiempo sé que no serviría de nada; ninguno tenemos la madurez suficiente para afrontar esto. Ver tu mirada temblorosa me haría querer tomar las riendas de este asunto, y no, no puedo permitírmelo, esta vez tienes que ser tú quien me coja de la mano y me asegure que saldremos de esta. Esta vez, quiero ser yo la débil de la pareja, la que llore, la que patalee y la que necesite grandes dosis de ayuda para que la tierra deje de tambalearse bajo mis pies.

Han pasado los tres minutos que decía el prospecto. Nunca he tenido tanto miedo, ni he estado tan nerviosa. El corazón que de normal es una masa palpitante es ahora un puño que me golpea el pecho, no parece posible que vaya a resistir tanto miedo, tanta emoción y tanta angustia. Pero al terminar los tres minutos, se desinfla rápidamente como un globo al ver que, por ahora, no estoy embarazada. El alivio se escapa de mi cuerpo en forma de lágrimas mientras tú sigues durmiendo a mi lado.

Pronto sonará el despertador y tendremos que ir a clase. Para ti será un día normal, pero para mí, será el mejor.

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2 pensamientos en “Esos nervios

  1. Anónimo

    La verdad que cada día que leo tus escritos me deja más perpleja de como es posible que puedas tener esa capacidad de inventiva que tienes.
    Chapó y que sigas así de bien.
    M A R I A N

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