Magia pura

24 febrero 2015

Tendría que haber apreciado más esa magia. Pura magia, eso era, el hecho de que siempre hubiese papel higiénico en casa. Magia que nunca faltase leche, ni pan, ni huevos, ni jabón, ni nada. Que las sábanas siempre estuviesen puestas. Magia que yo dejase una noche mi ropa sucia en una cesta y reapareciese al día siguiente limpia, planchada, cosida, como nueva. Que las heridas dejasen de escocer con un beso. Que me durmiese siempre antes de terminar el cuento, aunque no tuviese sueño. Magia que supiese absolutamente todo lo que le preguntase. Pura magia, eso era, magia y nada más.

Daba por hecho que esa magia siempre estaría ahí, lista para disponer de agua caliente a las duchas, luz tras los interruptores y comida sobre el plato. La magia era incluso capaz de proporcionar un abrigo caliente, porque el calor de la calefacción que la propia magia nos daba no llegaba a la calle. La magia, que era tan lista, sabía de qué talla exacta necesitaba yo mis zapatos y la cantidad exacta de azúcar en la leche que, la magia lo sabía bien, estaba siempre a la temperatura perfecta. También era magia que supiese que estaba a punto de ponerme mala con solo mirarme un momento, como magia era que tuviese siempre un jarabe a mano para curarme.

La magia, tan lista como de costumbre, supo prever que un día se apagaría y dejó todo bien atadito para que supiese utilizar su varita yo también. Tomé ese relevo hace dos años, pero se olvidó de contarme las palabras mágicas que desataban el conjuro y, desde entonces, no paro de pensar en el secreto para ser capaz de hacer magia yo también y, sobre todo, tan bien.

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2 pensamientos en “Magia pura

  1. Marian

    La verdad es que cada día que leo tus escritos, me dejas mas extrañada de como puedes crear estos artículos tan distintos unos de otros, y con tanta facilidad.
    Me voy a presentar, soy una amiga y compañera de tu madre, bueno de vuelo cuando estábamos en activo. Supongo que no has oído hablar mucho o nada de mi, pero sin embargo yo si estoy al corriente , precisamente por ella cuando nos reunimos a comer, de todas tus ” andanzas” .
    En fin sigue así, y espero que cuando vengas a España me dediques tu libro.

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    1. alelerele Autor de la entrada

      Hola Marian,

      ¡claro que sé quién eres! Estoy convencida de que hemos coincidido en alguno de los maravillosos viajes a los que me llevó mi madre :)

      Muchísimas gracias por tus palabras, me ayudan a seguir, y también por estar pendiente de “mis andanzas” que, por suerte, no son pocas :)

      ¡Un abrazo muy fuerte!

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